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Son muchas las propiedades de las
frutas tropicales. Muchas de ellas contienen principios
que favorecen la digestión, como la bromelina de la
piña, que ayuda a digerir bien los alimentos, de ahí la
costumbre en muchos banquetes de finalizar la comilona
con un pedazo de piña, costumbre que, por otra parte, se
encuentra muy arraigada desde tiempos antiguos en las
Antillas. La bromelina es una enzima proteolíticas tal
como ocurre la actidina del kiwi o la ficina de los
higos. Este tipo de proteínas resultan muy interesantes
en la alimentación porque ayudan a disgregar las
proteínas y favorecen la digestión, evitando la
gastritis y la formación de gases .
No menos interesante resulta la riqueza en grasas del
aguacate. La ventaja de estas grasas en que están
formadas por ácidos grasos esenciales ( Ácidos
linolénico y linoleico) por lo que, al igual que ocurre
con el aceite de oliva , el pescado azul, el ajo o la
manzana, nos pueden ayudar a contrarrestar los efectos
perniciosos de las grasas saturadas contenidas en los
aceites animales. Resulta muy adecuado para evitar la
formación de colesterol, reduciendo el riesgo de sufrir
alguna enfermedad vascular, como infartos o hemorragias
cerebrales.
Y en los días calurosos de verano qué refrescantes
resultan muchas de estas frutas tropicales, como la
sandía que nos proporciona una ingente cantidad de agua
y nos ayuda a prevenir la deshidratación. Igualmente un
batido de yogur bien fresco con la fruta de la pasión o
maracayá, será un buen recurso para saciar la sed. |