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Se pueden elaborar con una sola
cepa o con la mezcla de varias, y para ello existen tres
métodos:
•
El tradicional. Consiste en someter el vino, una vez
embotellado, a una segunda fermentación para producir el
gas. Este proceso se aplica al champán y es considerado
el de mayor calidad.
•
El charmant. Con este método se hace la segunda
fermentación del vino en grandes tanques; cuando ya está
gasificado se embotella. Aunque es más económico y
sencillo que el anterior, el resultado final es óptimo.
•
El gasificado. Se inyecta el gas directamente en el
vino, de manera industrial. Las burbujas obtenidas son
más gruesas y menos integradas que en los dos procesos
anteriores. |